Aventuras por Malargüe y trekking al Volcán Peteroa

Marcamos las coordenadas rumbo al sur e iniciamos el viaje para aventurarnos en una escapada que unirá casi en un círculo los siguiente puntos del mapa: Malargüe-Las Loicas-Paso Vergara-Portezuelo del Carqueque-Castillos de Pincheira-Malargüe. Los paisajes malargüinos no dejan de sorprendernos. Los colores de las montañas y los ríos son intensos y saturados. El cielo de día y de noche deja una huella de luces también intensas.

Esta vez decidimos remontar la ruta 226 que une Las Loicas con el Paso Vergara también conocido como Portezuelo del Planchón por el glaciar que reina sobre las cumbres del complejo volcánico Planchón-Peteroa, uno de los más activos de la región ya que su registro histórico incluye una veintena de eventos eruptivos.

El camino, sin asfalto, para circular preferentemente en camioneta, acompaña el curso del Río Grande de un color verde turquesa como casi todas las cuencas malargüinas. Entre medio, valles como el Noble, veguitas y pastizales verdes alimentan la veranada de los animales de la zona.

En Las Loicas, el pequeñísimo y último poblado en la ruta hacia el Paso Pehuenche se toma la ruta 226 cruzando el Río Chico. En adelante habrá que andar 100 km de pura piedra, de un paisaje tan extremo como precioso.

A muy pocos kilómetros del Paso nos detenemos para acampar en las inmediaciones de la Gendarmería, exactamente a los pies del Peteroa que desde su fumarola activa emanan nubes de un humo sulfuroso.

A cinco minutos están Las Termas del Azufre, hoy completamente abandonadas bajo la imponente presencia del Glaciar. Nos quitamos la polvareda del viaje en los piletones de piedra donde ebulle agua caliente. El complejo termal solía ser visitado por miles de chilenos que cruzaban desde Curicó para beneficiarse con sus minerales. Hoy parecen las ruinas de un pueblito medieval perdido en la montaña.

El segundo día, después de una noche con vientos imposibles, iniciamos el ascenso al Peteroa. Luego de un pesado trekking de cinco horas, pisamos la cumbre a 4113 msnm. La vista es impactante, se ven las altas cumbres chilenas y aragentinas, se ven los cerros que caen sobre la Laguna del Valle Hermsoso (al otra lado de Las Leñas) se ve viboreo del Río Grande por todo el valle, el glaciar, el cielo y la intimidante chimenea del volcán. El viento es tan fuerte que debemos bajar en forma inmediata.

El macizo cuenta con 6,3 km² de glaciares en el sector Argentino. El glaciar Azufre fue seleccionado para realizar estudios de detalle dentro del marco del Inventario Nacional de Glaciares (ING) (IANIGLA-CONICET 2010). Está ubicado al suroeste de la provincia de Mendoza, Argentina, en el departamento de Malargüe y pertenece a la cuenca del río Colorado. Nace alrededor de los 3700 msnm, próximo a la cumbre del Volcán Peteroa (4113 msnm) y desciende hasta los 3000 msnm. El fácil acceso a los glaciares convierte a la zona en un sitio destacado para llevar a cabo estudios específicos y monitoreo de tipo glaciológico e hidrológico.

El regreso hacia Malargüe lo encaramos por un camino que recién en 2011 quedó transitable. En lugar de bajar hasta Las Loicas, en el puesto Angela cruzamos el famoso Puente Amarillo hacia el Portezuelo de Carqueque que nos llevará durante 37 km hasta los Castillos de Pincheira. Un camino que vuelve a sorprendernos por la hermosura de sus paisajes.

 

Con abruptas subidas y bajadas el Carqueque atraviesa cerros con tesoros de otras Eras donde estas tierras estuvieron sumergidas en el mar. Dolinas escondidas, arroyos que brotan de rocas pulidas por el viento, vertientes inesperadas y sorpresas de mucho color hacen que el incesante traqueteo de las piedras valga la pena.

La fortaleza de Pincheira

A 27 kilómetros de la ciudad de Malargüe, al oeste y siempre siguiendo la huella que conduce a la Valenciana se encuentran los famosos Castillos de Pincheira, o formaciones rocosas que por la acción del viento y el agua han adquirido la forma de una fortaleza medieval. En una cabaña sobre la margen del Río Malargüe, con comodidades suficientes para acampar,  se pueden degustar comidas típicas del lugar mientras se aprecia desde enormes ventanales la vista de los castillos naturales. Un puente colgante sobre el río conduce al pie de las singulares formaciones rocosas donde, según cuenta la historia, solía esconderse de sus correrías el bandido José Antonio Pincheira.

Estas paredes enormes, semihundidas en las montañas malargüinas, tienen todo el aspecto de un castillo abandonado hace siglos. La imponente roca erosionada oculta historias lejanas de bandoleros y caudillos. Un arriero se encargará de contar, qué cosas sucedieron allí durante el tradicional paseo a caballo que los visitantes pueden hacer desde la posada ubicada al pie de los singulares castillos sureños. El viento y la soledad de esas tierras acompañan el paso a caballo mientras la tarde cae sobre el único rancho visible en esa inmensidad. El Río Malargüe es también el único murmullo lento que interrumpe de vez en cuando los relatos del arriero.

En la posada, recortes de viejos diarios cuentan lo mismo que relatan los lugareños cada vez que alguien pregunta quién fue Pincheira. Y alrededor de un fogón, o explorando las cuevas del gran paredón de piedra los turistas se remontan al 1800 para repasar las últimas guerras donde se batieron realistas y revolucionarios.

El mito y la historia

José Pincheira y sus hermanos, Santos, Pablo, Rosario y Teresa, fueron de los últimos guerrilleros clandestinos que aprovecharon la resistencia de los indígenas contra los republicanos para vivir como bandoleros. Llegaron de Chile a Neuquén y subieron a Mendoza por el sur dejando tendales de tropelías. Mientras los varones Pinchiera se ocupaban de robar los pueblos del sur, las hermanas Teresa y Rosario tomaban a las mujeres en cautiverio y las explotaban. Los Pincheira, buscados y odiados, consiguieron la colaboración de los hambrientos y los aborígenes. Así, José Pincheira se transformó en un mítico caudillo que lideraba a los indios y saqueaba poblados enteros tanto en los campos del sur argentino como en Chile. Con el tiempo se fue construyendo la poderosa leyenda del “botín de los Pincheira”, donde se suponía que los cinco hermanos guardaban los tesoros robados en sus atracos.

Las pillerías de los Pincheira llegaron a preocupar al propio Juan Manuel de Rosas quien no veía con buenos ojos que después de 20 años de la revolución, un ejército de casi 6.000 hombres continuara haciendo la resistencia.

En 1829 el gobierno de Mendoza firmó un pacto con los Pincheira para que estos no avanzaran sobre la ciudad, sin embargo poco tiempo después, la política nacional y las peleas entre federales y unitarios llevaron a los hermanos a desconfiar del trato. La historia consigna que sintiéndose burlado y engañado, el ejército pincheirino dispuso la matanza masiva de los hombres del gobierno, hecho que se recuerda en Malargüe como la tragedia del Chacay. Recién en 1832 las milicias rebeldes de los Pincheira fueron reducidas por el General Bulnes. El caudillo José, en una de sus huidas se escondió entre las rocas que hoy llevan su nombre. La leyenda que se teje en torno a los hermanos no deja de mencionar el tesoro perdido de José Antonio Pincheira. Para algunos está escondido en algún lugar de los castillos malargüinos y para otros está enterrado en las tierras del Epulafquen (sector andino del norte neuquino).

El cuento alimenta la fantasía de viajeros y visitantes que no pierden las esperanzas durante sus cabalgatas, de encontarse allí con la fortuna.

Recuadro:

* Distancia de la ciudad de Mendoza a la ciudad de Malargüe: 422 km.

* Distancia de Malargüe a los Castillos de Pincheira: 27 km, tomando al oeste en la intersección de Avenida San Martín y la calle Fortín Malargüe.

* Altura de los Castillos: 1.500 metros sobre el nivel del mar.

* Acceso en automóvil o vehículo 4×4.

Distancias del nuevo camino:

Ciudad de Malargüe – Castillos de Pincheira: 27 km.

Castillos de Pincheira – Portezuelo del Carqueque: 20 km.

Portezuelo del Carqueque – Puente Amarillo (vínculo con Ruta 226): 17 km.

Puente Amarillo – Valle Noble: 25 km.

Valle Noble – El Azufre: 18 km.

El Azufre – Paso Internacional Vergara: 25 km.

Total: 132 km.

Nota: Valeria Mendez

Fotos: Chacras de Mendoza (Prohibida su utilización)

Post by Valeria Mendez

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