Texturas y colores de Uspallata

De Pueblo en Pueblo. Uspallata es el valle más amplio que tenemos en Mendoza entre la Cordillera Frontal y la Precordillera, además de ser uno de los parajes más espectaculares de nuestra montaña, guarda miles de secretos vinculados a los Incas, al cruce del Ejército de los Andes y también a la prehistoria. Una casa hecha de basura, un templo pequeño en San Alberto y otros tesoros para descubrir.

Casa hecha con residuos reciclados

Casa hecha con residuos reciclados. Uspallata.

No en vano los Incas llegaron hasta aquí y la traza de su sendero se esconde entre las ruinas de Tambillos, por el camino a la estancia San Alberto. Los lugareños saben que el camino del Inca es imposible de ver si uno se acerca, en cambio, a lo lejos se puede apreciar la delgada traza histórica de su paso.

El valle tiene extensas arboledas y espacios verdes porque el río Mendoza y diversos arroyos han generado humedales que le dan un toque particular a estas tierras usadas para cultivos de papas y zanahorias.

Pequeño templo en San Alberto para meditar.

Pequeño templo en San Alberto para meditar.

Son muchos los lugares para visitar, desde la villa y a poco andar, tomando el camino que sale hacia el Norte encontramos las famosas Bóvedas, Monumento Histórico Nacional que fueron construidas por los jesuitas para fundir los minerales que extraían de la mina de Paramillos. Las tres cúpulas de forma ojival eran las chimeneas de la fundición. Más tarde San Martín y su ejército usaron las bóvedas como oficinas y campamento en el cruce de Los Andes.

Si tomamos a la derecha, por Ruta Provincial N° 52 que une Uspallata con Villavicencio, está el cerro Tunduqueral donde se encuentran los petroglifos, una especie de arte rupestre que en este caso fue creado entre los años 800 y 1000 d.C. Son diseños simbólicos grabados en rocas, realizados desgastando su capa superficial. Muchos fueron hechos por los hombres del período neolítico. Son el más cercano antecedente de los símbolos previos a la escritura. Su uso como forma de comunicación se data hacia el 10000 a.C. y puede llegar hasta los tiempos modernos en algunas culturas y lugares como los que tenemos en Uspallata. El Tunduqueral es un área natural protegida de valor arqueológico. Cuenta con un Plan de Manejo desarrollado por la acción conjunta del Municipio de Las Heras y Universidad Nacional de Cuyo, con informadores turísticos y servicios de guías en horarios fijos de 10 a 18 todos los días del año.

Puente de Picheuta y el arroyo

Puente de Picheuta y el arroyo para bañarse.

Este fue el sitio elegido por Annaud para instalar su ciudad ficticia de la superproducción de Hollywood Siete años en el Tíbet, las vistas panorámicas de todo el valle fueron destacadas por el director, y los monjes tibetanos confirmaron que se trata de un portal energético.

Por este camino hacia el Este llegamos a Paramillos y Villavicencio. Pero si en lugar de tomar a la derecha, seguimos por la ruta hacia San Juan, Barreal, pasaremos por la estancia San Alberto y lugares como los Tambillos, con un mirador para observar las ruinas donde descansaban los Incas en su trayecto desde el Alto Perú, también se divisa el sendero de su ruta. Dese aquí la Cordillera del Tigre y la planicie del valle son una preciosura.

El cerro de los 7 colores. Desde su cima se ve el Aconcagua.

El cerro de los 7 colores. Desde su cima se ve el Aconcagua.

En km 21, de la ruta 7, después de pasar el Gran Hotel Uspallata, tomar por el desvío de ripio sobre mano norte (derecha) un km antes de llegar al Río Picheuta. El camino nos deja en el antiguo puente que data del período colonial (fines del siglo XVIII). Fue utilizado por el ejército de San Martín para el cruce de los Andes en febrero de 1817. Se trata de un lugar Histórico Nacional donde tuvo lugar el 24 de enero de 1817 un combate en el que los realistas derrotaron a los patriotas. Si nos gusta el trekking podremos encarar una caminata hasta el Chorro de la Vieja, un salto de agua que cae al arroyo Picheuta. De vuelta nos tomamos un té en el Gran Hotel de Uspallata, que cuenta entre otras curiosidades con un bowling en perfecto estado. Y antes de regresar a Mendoza, pasando la Villa de Uspallata, a unos 10 km hacia el sureste, encontraremos el Cerro Siete Colores, una imponente montaña que deslumbra por sus diferentes tonalidades y texturas. No tiene nada que envidiarle a los cerros de la Quebrada de Huamuaca, en la provincia de Jujuy.

Texto y fotografías de Valeria Mendez

Post by Chacras

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